viernes, diciembre 21, 2007

Eternidad low cost

Hoy hace dos años y cuatro meses que escribo. Me gusta mucho más celebrar las fechas no señaladas y comenzar los buenos propósitos cualquier dia del año. Por eso hoy es un día bueno para descubrir las motivaciones de mi blog.

Empecé por envidia cochina. Mi amiga Linkita se hizo uno y lo llenó de sus dibujos. Yo me hice otro y lo llené de mis fotos.
Continué por rehabilitación. Para darme cuenta de todo lo bueno que me quedaba después de un horrible fin de relación.
Ahora, a pesar de mi carácter arrebatado e impulsivo, no lo abandono por puros aires de grandeza.


Si Google no quiebra e internet no desarrolla su propia IA que esclavice a toda la raza, cualquier cosa que escriba hoy, estará ahí para cuando tenga 40 años, tres hijos y una hipoteca que definitivamente habrá espantado los pájaros de mi cabeza.

Mejor todavía, estará aun cuando tenga los 110 años que espero vivir [joven y bonita por supuesto, ¡ya inventarán algo!]. Mis nietos me mirarán con otros ojos cuando lean sbre las cosas absurdas que se me ocurrían, los famosos guapos que me gustaban en mi época, los programas que seguía...

Verán las fotos de mis lugares comunes, mis viajes, mis mascotas, mis amigos, mis borracheras con amigos...

Decidirán si su abuela era guapa o fea, si fui una chica guay o un caso perdido.

Y aunque por lo general, me gustan más las historias agridulces, aquí sólo escribiré sobre cosas que me harán sonreír al recordarlas, que lo demás ya cuesta bastante trabajo gobernarlo a diario.

Así que, me da igual que mi pequeña vida no tenga transcendencia. ¡Soy de la generación que vio hacerse realidad internet y reclamo mi sitio en gigabytes!.

¿Y dentro de cien años? Si se superan las barreras físicas de modo que la capacidad de almacenamiento siga creciendo... jamás habrá necesidad de molestarse en borrar las diminutas páginas sin actividad. Y si nos seguimos enganchando a esto de escribir online al ritmo que nos enganchamos a los móviles... ¿Qué significará entonces esta ingente cantidad de huellas personales en forma de historietas y fotografías? Nunca antes nos las habremos visto con semejante memoria colectiva.

Esta forma de inmortalidad me gusta. Por eso me importa poco si me entierran, me incineran o me donan a los estudiantes golfos de alguna facultad de medicina. Las flores que me las regalen ahora que puedo olerlas, que ya me encargaré yo de construir mi recuerdo y de dejar algún dinerillo en letras del tesoro para que pague el dominio =D

Un poco de filosofía de vida entre tanta tontá nunca viene mal.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

NIÑA NO SABÍA QUE ERAS TAN TRASCENDENTAL...Y YO QUE PENSABA QUE ERAS UNA SIMPLE...JA, JA!!!

OEn

absolutCT dijo...

¿si? ¿no me has oído nunca hablar de estas cosas? ¿en serio? ¡con todo lo que hablo! bueno es que soy más normal si sólo hablo de zapatos... xD

aLek

Anónimo dijo...

zapatos...la clave de la la vida..uhmmm!!! COO ZAPATOS ROJOS, AL FIN DEL MUNDO!

LIA

cyblioteca dijo...

Ja, no lo había pensado. El trillado tríptico tener hijos-plantar un árbol-escribir un libro hecho realidad para los mortales más mortales. Pues la tercera parte más difícil (escribir un libro) ahora no depende del humor de las editoriales. Y no sólo eso: a mí me pagan por escribir mis pajaritos de cabeza, en Triond. Believe it or not.